sábado, 13 de marzo de 2010

Murió ‘el padre’ de los páramos en Colombia


12 MARZO 2010 73 LECTURAS ONE COMMENT

Víctima de un cáncer, y a sus 85 años, partió para siempre el que quizá sea el científico que más sabía de páramos y de ecosistemas andinos en Colombia. Desde su natal Holanda, Thomas van der Hammen vino a nuestro país enamorado de sus bosques y se convirtió en el gran defensor de los páramos y en un estudioso infatigable de nuestros ecosistemas. Publicó más de 400 veces en revistas especializadas e hizo aportes invaluables al estudio de nuestro medio ambiente.

“Perder al profesor van der Hammen significa perder a uno de los grandes padres de los temas ambientales del país. Siendo profesor en la Universidad de Amsterdam comenzó a fortalecer los estudios palinológicos en el país: apelando al polen miró cómo ha variado el suelo y su temperatura en los últimos años”, dijo Gonzalo Andrade, ex director de Ecosistemas del Ministerio de Ambiente y reconocido catedrático de la U. Nacional.

Entre sus investigaciones hizo un recorrido que le permitió analizar la variación del clima en Colombia en los últimos 200 años y qué transformación ha tenido acorde con el cambio climático.

Su última preocupación, de acuerdo con Julio Carrizosa, ingeniero civil y amigo de van der Hammen, fue la necesidad de preservar la estructura ecológica de la Sabana de Bogotá, evitando la urbanización por fuera de los límites de la capital. “Ojalá, en su memoria, la Corporación Regional de Cundinamarca declare esta área como reserva forestal”, señaló.

Además de sus aportes en ciencia, este científico, que murió en la noche del martes, contribuyó en la formación de más investigadores. “Él llegó al país de 24 años y se dedicó a formar gente. Deja, entonces, una generación de científicos”, afirmó Jaime Rodríguez Lara, presidente de la Academia de Ciencia Exactas, Físicas y Naturales, de la que van der Hammen era miembro honorario.

El investigador holandés fue profesor emérito de la Universidad Nacional de Colombia y dirigió varios trabajos del Doctorado en Ciencias-Biología del Instituto de Ciencias Naturales de la UN.

*Con información de la Agencia de noticias UN.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Cambio climático en Sudamérica: La carrera al cielo

Cambio climático en Sudamérica

viernes, 8 de enero de 2010

A quién le importa la biodiversidad


Por: Eduardo Arias*
El 2010 ha sido declarado el Año Internacional de la Diversidad Biológica. La desaparición cada hora de tres especies tiene mucho más que ver con su vida cotidiana de lo que pueda imaginar.
Tiburones, especies en desaparición
Foto: Alkok - flickr
De los tiburones se extrae la escualina una sustancia con propiedades antibióticas y antifúngicas.

De acuerdo con el Informe Nacional sobre el Avance en el Conocimiento y la Información de la Biodiversidad, en Colombia se comercializan aproximadamente 150 especies de plantas medicinales y aromáticas, de las cuales el 41por ciento corresponde a especies nativas.

Sería imposible enumerar aquí los beneficios que aportan especies silvestres de los bosques, praderas y mares. Estos son algunos ejemplos tomados al azar. Con la saliva del Monstruo de Gila, un lagarto muy venenoso y amenazado, se produjo uno de los medicamentos más importantes para combatir la diabetes tipo 2.

La guayaba contiene gran cantidad de licopeno, una sustancia con propiedades anticancerígenas. Muchas nueces, almendras, pistachos, macadamias y avellanas tienen un alto contenido de aceites específicos que reducen el riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Las hojas de muchas especies forestales son ricas fuentes de xantofila, una sustancia que contribuye a optimizar la vista. Los ejemplos comprenden las hojas de Gnetum spp. y Andansonia digitata (baobab), que se utilizan como alimento en el África subsahariana, y Cnidoscolus acontifolius, en América Central.

Los océanos también guardan muchos tesoros para la ciencia médica. Denominados “máquinas asesinas” en documentales amarillistas, a los tiburones se les vende como una plaga que debe desaparecer de los mares del planeta. Sin embargo, estos peces cartilaginosos, además de cumplir un papel determinante en los ecosistemas marinos, proveen a la ciencia médica de la escualina, una sustancia con cualidades antibióticas y antifúngicas que también permite controlar el crecimiento de tumores cerebrales al inhibir la formación de nuevos vasos sanguíneos.

Y ya que estamos en los mares, vale la pena recordar que los moluscos de la familia Conidae producen un analgésico mil veces más fuerte que la morfina, de gran utilidad para aliviar el dolor en pacientes de cáncer y sida. La ziconotida, una variante sintética del veneno de un caracol de mar, también cumple funciones similares. Una compañía farmacéutica de Israel utiliza células urticantes de las medusas y las anémonas para aplicar anestesia y para inyectar insulina en diabéticos. También podría utilizarse en el caso del acné, las arrugas e incluso para tatuajes. Los cangrejos herradura producen un péptido que inhibe la replicación del virus de la Inmunodeficiencia Humana. Ensayos previos parecen apuntar a que es tan eficaz como la zidovudina, uno de los medicamentos más utilizados en la lucha contra el sida.

Y, sin embargo, muchos de esos servicios están amenazados. La degradación y destrucción de los ecosistemas pone en peligro de desaparición a muchas de estas especies benéficas a la salud humana. Expertos consideran que la desaparición de siete grupos de organismos podrían afectar la salud humana: osos, tiburones, caracoles, coníferas, cangrejos, primates y, sobre todo, anfibios, de los que está en peligro un tercio de las 6 mil especies conocidas y de las que ya se han extinguido más de 120 en las últimas décadas. Los anfibios, especies a las que un habitante promedio de la ciudad no le ve ninguna utilidad, son fuente de innumerables beneficios para la salud humana, algunos de ellos perdiodos para siempre como consecuencia de la exitinción de especies. Un caso muy revelador ocurrió en Australia, donde se extinguieron dos especies de rana (Rheobatrachus vitellinus y R. silus), los únicos anfibios capaces de alojar crías en el estómago. En unos estudios preliminares que se realizaron cuando aún no se habían extinguido se encontró en su sistema digestivo una sustancia que inhibe la secreción de ácido y peptina en dicho órgano, lo cual evita que digieran a sus vástagos. Pero la desaparición de ambas especies impidió indagar nuevos tratamientos contra la úlcera péptica en los seres humanos.

Los osos polares atrapados en diminutos bancos de hielo que se derriten han tenido gran visibilidad gracias al impacto mediático que ha recibido el calentamiento global. Estos animales tienen una gran capacidad de ganar y perder peso, es decir, pueden aportar calves para combatir la obesidad, una de las enfermedades que más aqueja al hombre contemporáneo. Sin embargo, están en serio peligro de extinción como consecuencia del cambio climático, y su pérdida, además de llenar de dolor a quienes son sensibles a las maravillas de la naturaleza, cerraría una puerta invaluable a la ciencia médica.

Por ese motivo, el deterioro de los ecosistemas es una tragedia que va más allá de la simple extinción de las especies. Cada especie que desaparece es el potencial portador de alguna sustancia benéfica para la salud humana. Y las cifras son alarmantes. Se calcula que cada hora desaparecen tres especies, 72 cada día.

Sin embargo, no resulta fácil vender la idea del valor de los ecosistemas. Muchas veces se pone en el otro fiel de la balanza el desarrollo, la agricultura intensiva, la minería, la industria, que ofrecen beneficios fáciles de medir en términos financieros y de cotizar en las bolsas de valores. En cambio, nadie sabe a ciencia cierta cuánto vale conservar en buen estado los ecosistemas naturales. ¿Cómo evaluar en términos económicos la importancia de las selvas tropicales o los arrecifes coralinos?

Porque no se trata únicamente de valorarlos por los productos que le ofrecen a la ciencia médica las especies animales y vegetales que allí habitan. Los ecosistemas de gran diversidad biológica, con sus complejas redes de interacciones entre los seres vivos, cumplen una función determinante en el control de plagas y de enfermedades. “En la última década ha habido muchos problemas de enfermedades emergentes (nuevas o ya controladas que resurgen), muchas provocadas por la pérdida de diversidad biológica”, manifestó el científico mexicano Gerardo Ceballos González, investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Uno de los principales obstáculos con los que deben lidiar los defensores de la biodiversidad es el gran desconocimiento que tener la ciencia acerca de los servicios ambientales que le puede prestar la biodiversidad a la sociedad. Aún no se han podido validar desde la ciencia los efectos benéficos de centenares de productos a los que se les atribuyen propiedades curativas. De algunos de ellos las investigaciones farmacológicas y clínicas han demostrado su poder curativo. Pero aún no ha logrado fundamentar el valor farmacológico de buen parte de otros. En muchas ocasiones los poderes curativos de una planta o una raíz se basan en usos y tradiciones culturales que la ciencia no ha podido evaluar de manera convincente. En parte, porque haría falta realizar estudios que pueden tomar varios años, tal como ocurre con las drogas alopáticas. Y eso por no hablar de la gran cantidad de plantas de las que no se sabe nada. Se calcula que en el mundo existen unas 300 mil especies vegetales, de las cuales se han estudiado a lo sumo 3.000. Del resto no se sabe cuántos secretos que puedan beneficiar a los seres humanos secretos se escondan en sus hojas, tallos, raíces o semillas.

Por ese motivo la preservación de la biodiversidad en los continentes y mares es una tarea que va más allá del simple romanticismo. No olvidemos que el hombre sobrevivió durante varios milenios gracias a su habilidad para compenetrarse con el ambiente y ser parte de él. El siglo XXI, con sus enormes retos, ofrece la gran oportunidad de que las sociedades, sobre todo las occidentales, miren con más detenimiento y respeto la sabiduría ancestral y tradicional de los pueblos que han aprendido a convivir con los ecosistemas naturales. Pero también es necesario que los líderes políticos del mundo desarrollen estrategias para que la conservación de la biodiversidad no se limite a la labor de unos quijotes de quijotes o a la elaboración de un catálogo de buenas intenciones en las cumbres de presidentes del mundo, sino que sea una tarea a la que se le dediquen recursos y políticas serias y consistentes. No es oro todo lo que brilla y el futuro mismo de la humanidad depende de los destellos ocultos de su mayor tesoro: la biodiversidad.


Eduardo Arias


Biodiversidad es lo que somos


Publicado el 06-01-10

Proclamado por la ONU, 2010 es el Año Internacional de la Biodiversidad, una oportunidad única de apreciar nuestra riqueza natural, social y cultural. Pero el solo nombre de biodiversidad podría asustar a muchos ciudadanos. Hoy la palabra 'biodiversidad' es un poco más conocida que hace dos décadas cuando era un trabalenguas para la mayoría de los mortales.
Sin embargo, en nuestra vida cotidiana, los colombianos no siempre nos damos cuenta de la biodiversidad que nos rodea, porque nacimos, crecimos y vivimos en medio de ella.
Como sucede en otros campos, sólo somos conscientes de nuestra biodiversidad cuando nos hace falta. A veces porque viajamos a países de latitudes templadas en donde encontramos bellos paisajes, pero de una uniformidad y de una formalidad que nos sorprenden: grandes extensiones cubiertas de bosques formados por dos o tres especies de árboles, cuando no de una sola.
Nosotros somos todo lo contrario: paisajes ariscos, vegetación aparentemente desordenada (que se rige por el orden propio de la naturaleza, no por el orden humano), texturas que reflejan y muchas veces marcan nuestra manera de ser.
La caprichosa topografía nos permite pasar en corto tiempo de un ecosistema de alta montaña (como un bosque de niebla, un páramo y a veces un paisaje nevado) a un ecosistema de valle de clima caliente, con todo lo que implica en términos de temperatura, de humedad, de gente, de fauna y de vegetación.
Incluso nuestras zonas urbanas están rodeadas de biodiversidad. En los Cerros Orientales que le sirven de cabecera a Bogotá comienza el páramo más grande del mundo: el de Sumapaz. En medio de la ciudad existen algunos cientos de hectáreas de humedales que lograron escapar del buldócer de la urbanización. Y a pocos minutos de los límites de la ciudad, paisajes diferentes, otras temperaturas, nuevos olores, sensaciones y colores.
La ciudad de Armenia está cruzada por cañadas de exuberante vegetación. El Jardín Botánico de Pereira es una selva de guadua y otras especies. Manizales crece en territorio que todavía conserva parte de sus bosques de niebla y toda la dinámica de la 'lluvia horizontal'. Cali no se concibe sin los Farallones, ni Bucaramanga sin el cañón del Chicamocha, ni Medellín ni los paisas sin sus cerros tutelares. Esto para poner solamente algunos ejemplos de ciudades andinas. Porque en las ciudades del Caribe, o de la Orinoquia y la Amazonia, el mar y los ríos y la selva forman parte integral de las zonas urbanas de la respectiva región. Ni qué decir de las ciudades y pueblos de la Costa del Pacífico, donde a pesar de tantas décadas de deterioro ambiental, siguen mandando la parada los ríos y los aguaceros y la selva, cuando no los temblores y el mar.
Y uno ahí: alimentándose de lo que produce su región. Porque la biodiversidad también se come. La gastronomía también es expresión de la biodiversidad. Y en las zonas de Colombia en donde se materializa la razón por la cual la Constitución dice que somos una nación pluriétnica y multicultural.
El Año Internacional de la Biodiversidad concurre con el Bicentenario de la Independencia. Feliz coincidencia que me da la oportunidad de proponer que más bien hagamos de este año una permanente celebración de nuestra interdependencia con la biodiversidad.

wilcheschaux@etb.net.co

GUSTAVO WILCHES-CHAUX Consultor, Instituto Humboldt

sábado, 22 de agosto de 2009

Sequías intensas afectan al planeta

Sequía en India

Cerca de la mitad de los distritos en India están sufriendo los efectos de la sequía.

Es un recurso vital para sobrevivir, pero debido al rápido crecimiento de la población y al cambio climático, el agua –o mejor dicho la falta de ella- se está convirtiendo en un problema que muchos creen podría ser el detonante de más de un conflicto bélico en el futuro.

Para el año 2017, dice la ONU, cerca de 70% de la población global tendrá problemas para acceder al agua dulce. Y para 2025, aproximadamente 40% de la población vivirá en regiones donde el agua escasea.

Pero mientras políticos, funcionarios y líderes de la industria discuten en la Semana Mundial del agua que se está llevando a cabo en Suecia cómo mejorar el acceso al agua y poner freno a las hambrunas que provoca en las naciones pobres.

Las advertencias hechas por diferentes países ponen de manifiesto que la falta de agua no es un problema futuro.

Menos lluvia

Foto de archivo de sequía.

En varias regiones de México se han registrado pérdidas de hasta el 75% en cosechas.

Cerca de la mitad de los distritos de India están sufriendo una sequía que podría afectar la producción de arroz, afirmó el ministro de agricultura indio.

La temporada de los monzones trajo un 29% menos de lluvia que lo habitual, lo que podría reducir la producción de este grano en 10 millones de toneladas.

Las lluvias monzónicas son críticas para el futuro de la producción agrícola, que representa la sexta parte de lo que produce el país.

Mientras tanto en Andhra Pradesh, uno de los estados afectados, la policía investiga el suicidio de 20 campesinos cuyas muertes se cree que están vinculadas a la falta de agua.

"La peor desde 2000"

En Kenia, África, la sequía ya está generando escasez de alimentos en las regiones semiáridas del sureste y en el centro del país.

Como señala el corresponsal de la BBC en África Oriental, Will Ross, las cosechas han sido malas y los campesinos luchan por mantener vivos a sus animales.

Según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, "la gente está diciendo que es la peor sequía desde 2000".

Informes indican que muchos campesinos han comenzado a abandonar las zonas rurales –donde sobreviven gracias a la ayuda humanitaria- para trasladarse a los ya congestionados barrios pobres de pueblos y ciudades.

50.000 reses menos

La gente está diciendo que es la peor sequía desde 2000

Programa Nacional de Alimentos

En México, las organizaciones campesinas y ganaderas, el gobierno y la Comisión Nacional del Agua coinciden en que la sequía plantea un panorama sombrío para el campo.

En Puebla, Hidalgo, Aguascalientes, Michoacán, Guanajuato y Tlaxcala se han registrado pérdidas de hasta el 75% de las cosechas de maíz.

La ausencia de lluvias también ha causado la pérdida de 50.000 reses, según la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas.

La corresponsal de BBC Mundo en México, Cecilia Barría, informó que "esta situación ha provocado la ira de algunos campesinos en zonas como Hidalgo, en Pachuca, donde manifestantes se han tomado oficinas gubernamentales para exigir apoyos económicos frente a la crisis".

Sequía y desnutrición

Mientras que en Guatemala la sequía afecta la totalidad del país. Los campesinos han perdido hasta el 80% de las cosecha de maíz y en la capital varios informes indican que al menos 60 personas han sido diagnosticadas con desnutrición y 17 han muerto.

Expertos señalan que la sequía que está afectando a Latinoamérica se debe a la presencia del fenómeno meteorológico conocido como El Niño, que se inicia cuando aumenta la temperatura de las aguas superficiales del Pacífico Central.

clicLea: El regreso de El Niño

La Organización Meteorológica Mundial advirtió que aunque este año El Niño sea débil, podría desencadenar patrones climáticos anormales en muchas regiones, provocando lluvias en unas y sequías en otras.

domingo, 16 de agosto de 2009

En Medellín ya se reporta lluvia ácida



En Medellín ya se reporta lluvia ácida
Autor: Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín
Impensable o no, la capital antioqueña “sufre” de este mal característico de las ciudades industrializadas. Estaciones de monitoreo ubicadas en las universidades Nacional en Medellín y Pontificia Bolivariana, UPB, reportan que prácticamente todo el año hay lluvia ácida.

La lluvia ácida se forma cuando la humedad en el aire se combina con el óxido de nitrógeno y el dióxido de azufre, emitidos por fábricas, centrales eléctricas y vehículos que queman carbón o productos derivados del petróleo. La lluvia normalmente presenta un Ph aproximado de 5,6, debajo de esa cifra de acidez se considera como lluvia ácida.

“Hemos visto que el Ph de la lluvia que está cayendo ha ido disminuyendo, lo que nos ha estado indicando que tenemos lluvia ácida y pasamos de tener Ph de 6 a 5,0 o 5,5, dependiendo del mes del año”, explicó Carmen Elena Zapata, profesora de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional en Medellín y directora de la Red de Monitoría de Calidad del Aire del Área Metropolitana (Redaire).

Los resultados obtenidos hasta ahora hacen parte del estudio ‘Evaluación de los niveles de contaminación en las zonas del Valle de Aburrá’, realizado en convenio entre el Área Metropolitana y la Nacional, donde se analizan, además del material particulado, el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógenos, el ozono y compuestos orgánicos volátiles como el benceno, el tolueno y xilenos.

Según la docente, las cifras de lluvia ácida en la ciudad son preocupantes, sobre todo porque afecta a los árboles, que pierden su color, sus hojas y la capa de grasa protectora, la cual es corroída por el depósito seco de dióxido de azufre (SO2). Las plantas más afectadas son aquellas que toman directamente el agua a través de sus hojas, como los musgos y líquenes.

Por otra parte, los animales herbívoros se ven afectados, ya que al acidificarse los suelos, las plantas que aquellos ingieren acumulan una mayor cantidad de metales pesados (aluminio, cadmio, entre otros). A la lluvia ácida se le atribuye también la contaminación de los suelos y las aguas, el daño de edificaciones y el deterioro del cemento hasta desmoronarlo. Incluso, la erosión en las construcciones, estatuas y monumentos de piedra.

En los ecosistemas acuáticos, entre más acidez tenga la lluvia, más especies de plantas y animales declinan o desaparecen, debido a que las interacciones y la química de sus habitantes son extremadamente complejas.

De acuerdo con el estudio, la lluvia ácida es muy similar en las estaciones de monitoreo de la Universidad Nacional y Universidad Pontificia Bolivariana en los meses comprendidos entre junio y noviembre de 2007. Además, se nota un aumento en la acidez para agosto y octubre de ese mismo año.

“Es posible notar que el Ph de la lluvia ácida medido en el año 2007 ha diminuido significativamente, alcanzando un valor mínimo de 4.04 y 4,03 para las dos estaciones, respectivamente, el 28 de agosto. Sin embargo, existen muchos valores de Ph en los años 2005 y 2006, que se encuentran por debajo de los dos datos ya mencionados”, recalca la investigación.

La estación UN, por ejemplo, reporta altos valores de Ph que se encuentran por debajo del límite de la lluvia natural, esto se debe a que este sector es uno de los puntos más contaminados dentro del Área Metropolitana, lo cual está fuertemente ligado con la generación de la lluvia ácida.

Sus consecuencias aumentan con la época de invierno. En Medellín, los meses de mayo de 2006 y noviembre de 2007 fueron los de mayor presencia de lluvia ácida y en los que las precipitaciones reportaron concentraciones de Ph por debajo del límite de la lluvia natural.
Universia

Perros entienden más de 150 palabras y pueden "contar" hasta cinco, según estudio


Incluso intentan engañar a los humanos en su beneficio, dicen las conclusiones del psicólogo y experto en investigación canina Stanley Coren, de la Universidad British Columbia.


El experto intervino en el congreso anual de la Asociación Psicológica Americana para hablar de "cómo los perros piensan".

Coren, autor de libros sobre perros y su comportamiento, ha revisado numerosos estudios para concluir que el mejor amigo del hombre tiene capacidad para resolver problema complejos y es más parecido a los hombres y otros grandes primates de lo que se pensaba.

"Sus impresionantes momentos de brillantez y creatividad son un recuerdo de que quizás no sean 'einsteins' pero están seguramente más cerca de los humanos de lo que pensamos", señaló.

Coren indicó que, según diversas medidas conductuales, "las capacidades mentales del perro están cercanas a las de un niño de dos a dos años y medio".

Además, aseguró que la inteligencia varía según el tipo de perro y que la raza determina algunas de las diferencias entre animales.

Así, explicó que hay tres tipos de inteligencia canina: instintiva; adaptativa (la capacidad de aprender del entorno para resolver problemas) y de trabajo y obediencia (el equivalente al "aprendizaje escolar").

Datos de 208 perros de Estados Unidos y Canadá mostraron que en la "inteligencia de trabajo y obediencia" el border collie es "el número uno", seguido del caniche y en tercer lugar el pastor alemán.

La lista de los canes más listos se completa con el golden retriever; el doberman; el pastor shetland (parecido al collie) y el labrador, según la clasificación de Coren.

El experto aseguró además que un perro normal puede aprender unas 165 palabras, incluidas señales, y los más "inteligente", unas 250.

Coren explicó que la capacidad máxima de aprendizaje de palabras se basa en el estudio de "Rico", un can que demostró conocer 200 palabras habladas y tener una gran capacidad y rapidez de aprendizaje.

Por si fuera poco, estos amigos de cuatro patas también saben de números, aunque sería mejor no confiarles la contabilidad doméstica, pues pueden "contar" hasta cuatro ó cinco, y sólo tienen una "comprensión básica" de la aritmética, aunque son capaces de detectar errores como 1+1=1 o 1+1=3.

Durante el juego, los perros son capaces de intentar engañar, de manera deliberada, tanto a otros canes como a los humanos para lograr una recompensa y, según Coren, "tiene casi tanto éxito engañando a humanos como los humanos a engañando perros".


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